¿Qué ha pasado? Las causas son muy variadas.
Sabemos que los salarios, por ejemplo, se han estancado. Los trabajadores occidentales ganan más o menos lo mismo hoy que hace cuarenta años. Sabemos también que el acceso a la educación superior se ha convertido en la clave para aspirar a una buena carrera profesional y a ganancias abultadas. Los obreros sin estudios, las clases bajas, ya no pueden aspirar a cuadros medios o de responsabilidad a cambio de un salario digno; tan sólo a empleos cada vez más precarios y temporales.
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